Para reducir el riesgo de trastornos cardiovasculares, debe romper con sus malos hábitos alimenticios. Aquí está cómo.

Come un mínimo de 5 frutas y verduras al día.

  • Aumentar la ingesta de verduras y cereales
  • Evite los platos preparados, demasiado salados
  • Comer alimentos con un bajo índice glucémico
  • Saber distinguir entre la grasa buena y la mala

Coma un mínimo de 5 porciones de frutas y verduras al día

El Programa Nacional de Salud y Nutrición (PNNS) recomienda comer al menos 5 porciones de frutas y verduras al día. Representan la cantidad necesaria para satisfacer la necesidad del cuerpo de micronutrientes, que son esenciales para su correcto funcionamiento.

Además, las frutas y verduras contienen muchas sustancias antioxidantes que evitan la oxidación de las células y, por lo tanto, luchan contra el envejecimiento celular. Este consumo es esencial para la prevención y el tratamiento del cáncer, así como para limitar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Aumentar la ingesta de legumbres y granos

La fibra desempeña diferentes funciones en el cuerpo, como la regulación de la función gastrointestinal, la reducción de los niveles de colesterol y el control de los niveles de azúcar en la sangre. Se encuentran principalmente en las legumbres (lentejas, garbanzos, guisantes, etc.) y en los cereales, y también contribuyen a la sensación de saciedad, lo que ayuda a controlar el peso reduciendo la ingesta de energía. Por lo tanto, las fibras son esenciales para una dieta saludable y una buena salud cardiovascular.

Evite los platos preparados, demasiado salados

Mientras que el cuerpo necesita sodio, la sal nunca ha formado parte de la dieta humana. El cuerpo no está acostumbrado a las altas dosis que se presentan, especialmente en los platos preparados, que se añaden para una mejor conservación o para realzar su sabor.

Este consumo excesivo provoca efectos adversos para la salud, en particular en el estado de los vasos sanguíneos. Como demuestran numerosos estudios, el consumo excesivo de sal está correlacionado con el aumento de la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Comer alimentos con un bajo índice glucémico

Cada alimento tiene un índice glicémico (IG): si es superior a 70, se considera alto, mientras que si es inferior a 55, se considera bajo. Cuanto más alto es el GI, más alta es la respuesta glicémica. Los carbohidratos de alto IG suprimen la sensación de hambre de forma rápida y breve (durante una hora después de la ingestión). Los carbohidratos de IG bajo, por otro lado, actúan sobre el hambre entre 2 y 6 horas después de la ingestión.

Saber distinguir entre la grasa buena y la mala

No todas las grasas son dañinas para el cuerpo. Algunos, como los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, son beneficiosos para la salud y se cree que tienen un efecto protector de la función cardiovascular. Entre ellos se encuentran los omega-3 (semillas de lino, pescados grasos, ciertos aceites vegetales, nueces, etc.), los omega-6 (aceites vegetales, semillas, cereales, etc.) y los omega-9 (cacahuetes, aguacates, avellanas, etc.).

Otras grasas, en cambio, se vuelven peligrosas para la salud cuando se consumen en exceso: es el caso de los ácidos grasos trans y saturados, que elevan los niveles de colesterol “malo” (LDL). Por lo tanto, es importante elegir las grasas con cuidado para reducir los riesgos cardiovasculares.

Dieta equilibrada, comer bien para estar bien

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