
¿Por qué tengo tantos gases?
Todos tenemos gas. El problema surge cuando esa flatulencia que fisiológicamente producimos en el proceso de digestión, y que en la mayoría de las personas es un proceso corporal más que no presenta síntomas, se vuelve molesta.
Para entender bien este problema tan común llamado meteorismo, es necesario saber de dónde viene el gas, que como dice Antonio M. Moreno García, portavoz de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) y especialista en aparato digestivo del Hospital Universitario Puerta del Hospital, destaca Mar (Cádiz), tiene un cuádruple origen: proviene de la ingesta de alimentos (cuando comemos con ellos, tragamos aire), de la difusión del gas en la sangre, del gas liberado en las reacciones químicas de la digestión y, por último, de la flora intestinal.
Teniendo en cuenta el origen del gas, conocer las causas del meteorismo puede ser muy útil para evitar el gas no deseado en los momentos más inesperados. Moreno García indica que el origen del problema puede deberse a:
- Ser un síntoma de otros problemas del tracto digestivo como la dispepsia funcional, el síndrome del intestino irritable, la intolerancia a la lactosa, la intolerancia a la fructosa, la enfermedad celíaca o la enfermedad por reflujo gastroesofágico, entre otros.
- Ingesta no percibida de más gases, como mascar chicle, beber bebidas gaseosas, fumar, etc.
- Un síntoma secundario de una patología psicológica. «Como en los casos de ansiedad , trastornos de la alimentación , en los que el paciente no es consciente de que está tragando voluntariamente el aire que provoca los síntomas. Suele empeorar cuando el paciente se siente notado y tiene mayor ansiedad», explica.
- La toma de medicamentos, como los antibióticos, que afectan a la flora intestinal, modificando su equilibrio y pudiendo aumentar la producción de gases.

¿Cómo podemos evitar los gases?
Para evitar síntomas como la hinchazón, la sensación constante de estar lleno y el dolor abdominal asociado a la acumulación de gases, el portavoz de la FEAD expone algunos pequeños cambios de hábitos que pueden mejorar significativamente la situación:
- Comer despacio y masticar bien los alimentos: «Es importante hacer cinco comidas al día y tomarse su tiempo, al menos 20 minutos», aconseja.
- Reducir o evitar el consumo de bebidas carbonatadas .
- No se puede fumar.
- No tomes bebidas alcohólicas. «El alcohol ralentiza los músculos del tracto digestivo, provocando retrasos en el vaciado gástrico y en la motilidad intestinal, lo que provoca la acumulación de gases en nuestro tracto digestivo», explica Moreno García.
- No mastiques chicle ni tomes caramelos.
- Reducir los alimentos más flatulentos: la ingesta de legumbres (como las alubias, las judías, la nuez, etc.) y de verduras (como las coles de Bruselas, la coliflor, etc.)
- Durante las comidas, no hables en exceso, ya que tragamos más aire.
- Evite el exceso de fibra en su dieta.
- Realice regularmente ejercicios ligeros o moderados, adecuados a la condición física de cada persona. «Esto ayuda a mejorar la motilidad del tracto digestivo, evitando la acumulación de gases», añade.
- No tome ningún medicamento sin consultar a su médico.
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